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Microbiota intestinal de los gatos: ¿qué tienen que ver las legumbres?
Cada vez más investigaciones demuestran hasta qué punto la alimentación tiene consecuencias directas sobre la salud de los gatos.
Una de las más sorprendentes fue realizada por la Universidad de Cambridge:
La Universidad de Cambridge descubrió que las dietas ricas en cereales y legumbres (típicas de las croquetas) modifican de forma significativa la flora bacteriana intestinal de los gatos, ya después de solo 5 semanas (puedes ver el detalle del estudio aquí).
Pero, ¿qué implica tener un microbiota intestinal alterado?
El microbiota intestinal es un órgano invisible pero vital, compuesto por miles de millones de microorganismos que colaboran con el cuerpo del gato para mantenerlo sano.
Cuando este equilibrio se rompe, las consecuencias pueden ser mucho más graves que un simple dolor de barriga.
Según un estudio publicado en el World Journal of Gastroenterology, un microbiota alterado se asocia a:
- Enfermedades inflamatorias intestinales;
- Trastornos metabólicos como obesidad y diabetes;
- Trastornos autoinmunes;
- Envejecimiento prematuro de los tejidos;
- Disminución de las defensas inmunitarias.
En la práctica, un intestino “desequilibrado” puede convertirse en el punto de partida de patologías crónicas y degenerativas.
Pero si las legumbres son tan perjudiciales, ¿por qué las empresas las incluyen en las croquetas?
Los motivos son principalmente dos:
1. Para que la etiqueta se vea más “bonita”
Las legumbres contienen proteínas vegetales que elevan los valores de proteína bruta en la etiqueta, dando la impresión de un alimento rico y nutritivo.
Además, las legumbres no aumentan el valor de las cenizas brutas, un parámetro que a menudo se utiliza para evaluar la calidad de la carne presente.
¿El resultado? La etiqueta parece equilibrada y “limpia”, pero en realidad oculta una falta de carne de verdad.
Un producto que parece nutritivo… pero no alimenta de verdad.
Esto también explica por qué tantos gatos parecen estar siempre hambrientos: reciben proteínas, sí, pero no las adecuadas.
2. Porque las legumbres cuestan poco
“¡Qué escándalo el precio de vuestro deshidratado al aire!” Nos lo dicen a menudo.
En la mente de muchos consumidores, la comida para gatos “no debería” superar cierta cifra. En cuanto el precio de un producto sube aunque sea unos céntimos, las ventas bajan.
Por eso, para seguir siendo competitivas, las empresas reducen costes añadiendo legumbres y cereales, que llenan el cuenco… pero no alimentan de verdad.
Con Felinus, en cambio, que no contiene rellenos los gatos se sacian antes.
De hecho, decidimos seguir un camino diferente. Nunca haremos los millones de las multinacionales, pero Felinus nació de una pregunta sincera por mi parte:
¿Por qué tenemos que dar tantas legumbres y cereales a nuestros gatos, si son carnívoros estrictos?