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El problema más infravalorado para los gatos en Italia y cómo resolverlo
Más de la mitad de los gatos que viven en casa en Italia sufren este problema: el sobrepeso
¿Por qué la obesidad en los gatos está tan extendida?
Ante todo, porque a menudo no se es consciente de que el propio gato tiene sobrepeso, y el exceso de peso se percibe frecuentemente como un “defecto estético” o incluso como una señal de bienestar.
- Por qué la obesidad es peligrosa
La obesidad en los gatos no es un simple problema estético: puede tener graves consecuencias para la salud de tu animal, incluso cuando no son visibles de inmediato. Diversas investigaciones científicas lo confirman.
El estudio más inquietante se publicó en Frontiers in Veterinary Science porque afirma que los gatos obesos muestran una calidad de vida significativamente inferior: son menos activos, juegan menos y parecen más estresados.
El problema es que muchos dueños no reconocen este malestar, porque lo asocian erróneamente con la simple “tranquilidad” felina.
Uno de los estudios más completos sobre la obesidad en gatos lo llevó a cabo la Universidad de California, Davis, en más de 9.000 gatos, y detectó que la obesidad está estrechamente relacionada con trastornos urinarios, ortopédicos y dermatológicos, como cistitis, cálculos y dificultad para limpiarse, con el consiguiente aumento de irritaciones cutáneas.
Además de estos riesgos internos, la obesidad también provoca problemas articulares. El exceso de peso carga sobre huesos y articulaciones, dificultando saltar, trepar o incluso caminar con agilidad. Un gato obeso se mueve menos, pero precisamente el movimiento es esencial para mantenerlo en forma: es un círculo vicioso.
¡Atención, por último, a poner a dieta demasiado estricta a los gatos obesos!
Si un gato obeso se pone de repente “a dieta” de forma demasiado restrictiva, su cuerpo, al no estar acostumbrado, moviliza demasiada grasa hacia el hígado, que no logra gestionarla.
Esto puede llevar a la lipidosis hepática, una condición potencialmente mortal para los gatos.
2) ¿Cómo saber si tu gato tiene sobrepeso u obesidad?
A menudo no hace falta una báscula para entenderlo. Aquí tienes una prueba sencilla que puedes hacer en casa:
2.1) Comprueba las costillas: Pasa las manos por los costados de tu gato. Deberías poder sentir las costillas con facilidad sin tener que presionar demasiado.
Si solo notas una capa gruesa y blanda, probablemente tiene sobrepeso.
2.2) Mira la silueta desde arriba: Un gato en forma tiene una cintura visible detrás de las costillas.
Si está redondeado o tiene forma de “barril”, hay un problema.
2.3) Observa el comportamiento: ¿Tu gato se cansa con facilidad? ¿Salta menos? ¿Duerme siempre? Estas pueden ser señales indirectas de sobrepeso.
¿Qué puedes hacer si tu gato tiene sobrepeso?
Si has entendido que tu gato tiene algunos kilos de más, la buena noticia es que puedes ayudarlo a recuperar la forma sin estrés ni renuncias.
Hay factores sobre los que no puedes hacer nada, como la esterilización, algunas razas que tienden a engordar más fácilmente y factores genéticos.
En cambio, tú puedes actuar sobre dos elementos:
- Vida sedentaria:
El movimiento es fundamental, pero no hacen falta soluciones complejas: incluso solo 5/10 minutos al día de juego interactivo pueden marcar la diferencia. Basta una varita, un ratoncito o una pelotita.
- La alimentación:
En teoría el gato logra autorregularse con la comida, pero si tu gato está continuamente buscando alimento, ¿por qué no consigue regularse como la madre naturaleza le enseñó?
La respuesta, como indica una investigación de la Universidad de Bristol, está en las croquetas.
Muchas croquetas, tanto para contener los precios como para evitar que se deshagan, incorporan legumbres y cereales.
Pero el gato es un carnívoro estricto, y las legumbres y los cereales no hacen más que añadir calorías sin un verdadero aporte nutritivo.
El gato obtiene energía de proteínas y grasas animales, no de carbohidratos. Por lo tanto, el exceso de carbohidratos aporta solo calorías sin proporcionar macronutrientes.
Felinus resuelve este problema de raíz: en sus recetas no hay ni legumbres ni cereales, sino casi exclusivamente carne.
El resultado: el gato se sacia antes, así que obtiene más nutrientes con menos comida y, por tanto, menos calorías.
De hecho, al tratarse de carne deshidratada, que por lo tanto pierde agua y, con ello, peso, en 1,2 kilos de carne deshidratada hay nada menos que 3 kilos de carne fresca.
¿El resultado? Una dieta más natural, menos calorías inútiles y un gato que recupera su peso ideal, con más tono muscular y vitalidad. No es solo una cuestión estética: mantener el peso ideal reduce el riesgo de diabetes, problemas articulares y trastornos metabólicos.
Con Felinus, menos rellenos = menos kilos = más salud.